sábado, 17 de mayo de 2014

La importancia del Masaje Genital



¿Masajear los genitales? ¡Oh! ¿Es una masturbación?  ¿Es una técnica de sanación? ¿Está en el Kamasutra? ¿Cuál es su utilidad?
Para algunas personas la idea de darle un masaje a los genitales es muy extraña y novedosa. Desafía la relación que se tiene en general en nuestra cultura con respecto a estos órganos tan valiosos.
Si es el caso de una mujer, lo más seguro es que no haya tenido ni mucho contacto visual ni mucha experiencia tocando las diferentes estructuras que tiene entre las piernas.
Para los hombres es diferente. Ellos han aprendido a tocar sus genitales para producir placer y eso no ha sido tan condenado socialmente.
¿Qué tal la idea de tocar los genitales sin la intención de orgasmo? Solo para conocerlos, para despertar la sensibilidad, para explorar sus espacios secretos y para abrir el corazón.
El toque del pene y del escroto casi siempre termina en la explosiva y exquisita experiencia del orgasmo, razón por la cual sugerirle a un hombre que toque sus genitales sin buscar la eyaculación, puede resultarle incomprensible y hasta chocante.
Para la mujer proponerle que toque sus genitales de manera meditativa, frotando y acariciando en forma tal que descubra sensaciones y emociones nunca antes contactadas, puede ser realmente amenazador.
Pero hay una belleza escondida en el masaje de los genitales que merece romper todos los tabúes, derrumbar las paredes de protección y aventurarse al control del deseo de explotar, porque solo así podrán descubrirse sensaciones nunca antes experimentadas.
¿Cómo empezar esta aventura?
Muy fácil. Solo se necesita un lugar seguro, cómodo, tranquilo y privado.
Se necesita la desnudez y el compromiso consigo mismo.
Imprescindible un lubricante, que ayude a deslizar los dedos por esos espacios inexplorados que guardan un placer exquisito que realmente asombrará.

Y por encima de todo, un corazón abierto, dispuesto a honrar al cuerpo, a su belleza, a su inteligencia y a su maravilloso potencial de utilizar el placer como una forma de contactar con la esencia del alma y de tocar la propia Divinidad.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La Energía Sexual-Creativa

Esta es una canalización que me llegó por correo. 
Lamentablemente no conozco la fuente y me hubiera gustado poderle dar el crédito correspondiente.
La coloco aquí para que puedan leer los mismos conceptos que he ido conversando a través del tiempo, pero que están dichos por otra persona.
Me doy cuenta de cómo se produce el fenómeno del despertar de consciencia en diversos lugares al mismo tiempo.
Ya el lenguaje sobre la Energía Sexual empieza a ser un lenguaje universal, sin las menciones al Tantra o al Taoísmo.
No es que eso sea malo, sino que los occidentales en muchos casos encuentran ese lenguaje demasiado ajeno y eso impide que se conecten con un conocimiento que es intrínseco al ser humano pero que para esta cultura estaba oculto.
Se los dejo para que lo lean y les sirva de reforzamiento acerca de la importancia de la Energía Sexual y su cultivo consciente en este momento de nuestra evolución.

La Energía Sexual-Creativa.

"Esta poderosa energía está diseñada para tres cosas importantísimas: dar vida a otro ser humano, dar vida a nuestros sueños en nuestro exterior y dar vida nueva a nuestro interior.

La energía sexual se puede utilizar para curar el cuerpo físico enviándola con la respiración, la conciencia y la imaginación a donde se desee, alimentando cada célula con esta deliciosa energía orgásmica. Se puede utilizar para cambiar la realidad aprovechando el impulso de la energía del orgasmo para poner nuestro más deseado pensamiento en el espacio.

La sexualidad nos recuerda el sentirse uno con el otro, nos recuerda el gozo y el placer. Nos recuerda nuestro orgásmico origen y que la finalidad de la vida es el disfrute consciente de todo cuanto podamos conocer y experimentar.
Esta energía es la misma que nos dio la vida desde el principio de nuestra conciencia.
Es la misma energía de Hunab Ku, el Único Dador del Movimiento y la Medida.

La energía sexual es tan potente que es por esa razón que aquellos manipuladores de siempre hicieron la más feroz campaña contra otro uso que no fuera el reproductivo.
Es la energía de las diosas y los dioses y por eso a los abusadores les parece tan terrible, porque es mortal para aquellos que se han quedado estancados en el gozo morboso del poder en el mundo material a través del pésimo uso del Libre Albedrío, ya que es la energía que nos alimenta de conciencia y nos inyecta de pura vida y amor.
Si la humanidad vuelve a usar su energía sexual de manera consciente, el mundo comenzaría a transformarse como por arte de magia. Ya no existiría poder en nada que atente contra la Vida y la Evolución. La gente no podría ser manipulada por que comenzarían a funcionar como dioses y diosas vivientes.
La energía sexual está llena de mitos y leyendas. Debido a que se mueve por nuestra columna se asoció rápidamente con la Serpiente; le da vida a la serpiente energética de nuestra espina dorsal y de esa manera enciende todos nuestros centros energéticos vitales. Es por esta razón que, al castigarnos de alguna manera por usar nuestra sexualidad para el goce y la sanación, y convencernos de darle espacio a la culpa en nuestro corazón, la serpiente pasó a ser la representación del demonio, de la tentación, de lo peligroso y lo mortal. Nada más alejado de la realidad.
Debemos elevar a la serpiente hacia arriba de nuestra columna vertebral y darle alas que nos lleven hasta el infinito.

Hablando de manera práctica, hay pasos básicos que podemos seguir creándolos por puro gusto y basándonos, más que nada, en nuestra imaginación. Para comenzar, debemos recuperar nuestra capacidad de respirar profunda y correctamente. La respiración es el combustible que usa la energía sexual para viajar por nuestro cuerpo y la imaginación es su vehículo. 

Un paso fundamental es permitirnos libremente hacer el amor cuando hay una conexión que se siente con todo el ser, y gozarla, sin culpas ni remordimientos, amando a la vida y enviando la energía que se crea a través de todo el cuerpo, por nuestra columna vertebral hacia arriba, acariciando todos nuestros órganos internos y expandiéndola por todo nuestro ser, para regenerar nuestros tejidos y permitirnos un reordenamiento a nivel celular. 

Usamos de esta manera, la energía creativa que se encuentra en nuestra sexualidad para renacernos a nosotros mismos, dándonos la posibilidad de comenzar otra vez, como seres recién nacidos, viviendo y percibiendo de la manera más pura e inocente posible.
Al mismo tiempo se repiten mental o verbalmente los deseos más bellos que quieren hacerse realidad. También se envía esta energía a la Madre Tierra y a todos los seres que la habitan, con amor y respeto, para que alimente todo lo hermoso en el planeta como un bálsamo exquisito que la Tierra lo siente en el fondo de su corazón. 

Debemos aprender a mantener la frecuencia del orgasmo para usarla como una bomba que lleva esta energía amorosa y creativa a todo el Cosmos y en especial a la propia vida para que se transforme en puras experiencias gozosas que nos den gusto estar viviendo.
Una diferencia fundamental entre la mujer y el hombre es su configuración energética sexual. La mujer está profundamente conectada con la vida y su sistema energético le permite extraer vida de la fuente misma para ella y para el ser que está engendrando.
Las mujeres estamos conectadas naturalmente a la fuente de energía creadora. Los hombres nacen con una gran cantidad de energía limitada. Esta energía es fantástica y suficiente para que el hombre tenga una vida plena y mágica. La ignorancia con respecto a este punto es el origen de la competencia entre los sexos y de la leyenda de que la mujer salió de la costilla del hombre. 

El hombre puede mantener esta energía creativa-sexual al máximo si tan sólo entendiera mejor como cuidarla. Y el primer paso es la comprensión de que esta energía está físicamente almacenada en el semen, y que éste, a través de la absorción de su energía con una simple técnica respiratoria e imaginativa, alimenta con pura vida a todas las células dando al hombre energía, vigor y mucha magia. 

Para esto es necesaria la práctica de la respiración profunda. La respiración se usa para absorber la energía creativa del semen y subirla por la columna y expandirla a todo el cuerpo y desde ahí hacia el Universo entero y también enfría los ánimos para aprender a controlar el movimiento del semen. Con una buena práctica el hombre comienza a experimentar orgasmos internos, orgasmos femeninos que son infinitamente más elevados. 

La mujer usa la respiración de la misma manera para absorber la energía creativa de los óvulos y hacerla viajar por el cuerpo y el espacio.

La práctica de este “sexo sagrado” es la puerta de entrada de la humanidad a la realización y felicidad total. Esta manera de usar la energía sexual es nuestra medicina para tantos desastres.
Es necesario que dejemos de tener hijos antes de hacer un trabajo interno, de sanación y purificación. Al regenerarnos y renacer, estamos preparados para dar vida a seres mucho más evolucionados y ayudarlos en su viaje por el planeta.

La energía sexual es una gran herramienta que puede ayudarnos para hacer el cambio mágico en este planeta. Es la misma energía de la creación. 

Sería un gran acto de nuestra parte que por un tiempo disminuyéramos de manera notoria el uso de nuestra energía sexual sólo para reproducirnos y la ocupáramos en enviarla a nuestro propio cuerpo para sanarlo y renacerlo a él primero y luego a la atmósfera, a la Tierra, y a todos los seres conscientes para mejorar la realidad.

No importa en estos momentos si quien está contigo es o no una pareja estable, lo que realmente importa es que existan en este planeta hombres y mujeres que practiquen este acto de dioses, siempre y cuando exista un gran amor y respeto entre ambos y se viva, sin necesariamente hacer alguna ceremonia, el amor sagrado, la unión de los dos opuestos-complementarios, el ying y el yang en perfecta armonía y creando más energía creativa para usarla sabia y concientemente; siempre a través del humor, la elegancia y la gracia; en fin, recreando el momento más bello de la vida."

martes, 17 de septiembre de 2013

Hablando un poco sobre la sexualidad.

Este escrito es de un hombre muy especial para mi. Un alma maravillosa que gracias a Dios no se cansa de explorar, lograr, perder, recuperar, y volver a encontrar el sendero de la espiritualidad a través de la sexualidad.

Cambiar nuestras sexualidad para una mejor, mas bonita, mas cercana al cielo, vigorizante por días, con una conexión con la pareja que permanece y ... lo que el lector quiera agregar en esta misma dirección es algo que muchos anhelamos. Queremos dejar atrás la sexualidad depredadora, la de la satisfacción desconectada de la pareja, la que nos encierra en una vida secreta impensable de compartir con el mundo, la de la vida paralela con amantes o sin amantes pero paralela, la sexualidad vivida con vergüenza, y ... que el lector agregue características a la sexualidad que observa que ya no le conviene.

Encontrar esa nueva sexualidad es relativamente fácil, es cuestión de llegar a saber que existe y desearla. Buscar el cambio, si se vive en pareja puede no ser tan fácil como se pudiera pensar pues la pareja pudiera recibir la propuesta de cambio como una crítica que le hiere muy profundo en lo que piensa sí misma. 

Después de haber descubierto que si existe la nueva sexualidad que estamos buscando la vivimos como un juguete nuevo: retomamos la actividad sexual, la risa, la plenitud de corazón de cuando estábamos enamorados, exploramos nuevas sensaciones absolutamente desconocidas por impensables y profundizamos en lo que estamos aprendiendo.

Pasa el tiempo y viene las primeras sorpresas, nos toca reconocer que disfrutamos la nueva sexualidad pero que entre unas y otras regresamos a la anterior, la que nos ofrece aquella sensación de placer de descarga y de sueño profundo al que tanto procuramos acceder para calmarnos, la que lleva nuestros miedos a niveles soportables, la que nos ayuda a recuperar la emoción y convencernos que sí amamos a nuestra pareja, la que al menos nos brinda un éxito en el día eyaculando o un orgasmo que se convierte en nuestra única victoria en días difíciles.

Esta doble vida sexual que se da al comenzar a descubrir la nueva sexualidad me luce natural pues mi experiencia es que las transformaciones profundas son lentas y dos pasos para adelante y uno para atrás y al revés.

Es importante reconocer que después de descubrir una forma mejor de vivir tendemos a regresar a la peor por conocida y no desafiante.

Y es a este desafío de la nueva sexualidad a la que me quiero referir. Cambiar la sexualidad es cambiar la forma de vivir, es cambiar la forma cómo obtenemos la energía de Vida y lo que hacemos con ella. Se trata de un cambio que nos afecta en todos los planos de nuestra existencia. Desde la forma como experimentamos y amamos nuestro cuerpo y quienes somos hasta nuestra concepción del universo, pasando por nuestros sentimientos hacia quienes nos rodean que amamos o rechazamos.

La nueva sexualidad nos propone dejar atrás la sexualidad anterior, los conceptos que ya no se acomodan a nuestra nueva conciencia, el uso utilitario del sexualidad, el amor hacia nuestro propio ser cambia y el aprovechamiento utilitario de quienes nos rodean no tiene mas sustento y sí, todo muy bueno pero nos pone en crisis y llega un momento en que hay optar entre seguir cambiando o regresar a la sexualidad anterior; lo que no podemos hacer es traer escondida la sexualidad anterior a la nueva, para descansar de las exigencias del cambio.


Oscar Andrés Aguilar Pardo

viernes, 13 de septiembre de 2013

La sexualidad es una religion.

Cada día que pasa se despeja para mi, en una pequeña fracción, el Misterio de la sexualidad.
Después de observar en forma panorámica diferentes religiones me he dado cuenta que la religión de esta Nueva Era es la sexualidad.
¿Qué es una religión? Es un cuerpo de conocimientos y prácticas que buscan disolver el aspecto humano para conectar con el aspecto Divino.
Todas las religiones nos enseñan que debemos controlar y disolver aquellas pulsiones instintivas animales y refinarlas de manera que a través de diferenciarnos de lo animal podamos encontrar lo espiritual.
También las religiones nos enseñan a cultivar los atributos del corazón para parecernos a Dios, cuya naturaleza es Amor. 
La paciencia, la tolerancia, la compasión y el amor incondicional son ejercicios permanentes en cualquier filosofía espiritual y su práctica nos acerca a Dios.
En cambio el egoísmo, la envidia, la lujuria, la gula, la avaricia, la soberbia, la ira y la pereza nos alejan de la naturaleza amorosa que es la sustancia de Dios.
Los rituales de las religiones son actos que se hacen sagrados gracias a la intención que se coloca en ellos. 
La consagración es la acción de invocar las fuerzas del espíritu para que se hagan presentes en un acto humano y lo transformen en un acto Divino.
Pues si ponemos atención veremos que todo esto es aplicable y cultivable a través de la sexualidad.
Lo primero y más importante es el control de la pulsion sexual.
Aunque pareciera que cultivar la sexualidad significa tener mucho sexo, eso no es correcto.
Hay una diferencia entre cenar en casa una copa de vino y un pedazo de pan, y celebrar una misa en donde se consagran el pan como símbolo de lo material y el vino como símbolo de lo espiritual.
Hay una diferencia entre un coito lleno de erotismo y disfrutado con mucho placer que deje al cuerpo satisfecho y al instinto saciado y un encuentro sexual durante el cual se fusionen las almas a través de una mirada, un toque sensual del cuerpo, una respiración compartida, un coito consciente y un manejo habilidoso de la energía sexual.
De verdad que la sexualidad practicada con criterio de religión es increíblemente poderosa.
Empieza por la contención de la sexualidad instintiva para refinarla de manera tal que no hay encuentros sexuales inconscientes y frecuentes, sino rituales sagrados cuidadosamente planificados durante los cuales se comparte placer, se honra al otro, se abre el corazón, se realiza un acto de desprendimiento del ego para generosamente dedicarse al placer del otro.
¿Qué cosa es más difícil que entregar placer sin esperar placer a cambio?
¿Qué es más antipático que contener el impulso de saciarse sexualmente?
Todos queremos saciar el impulso sexual, y es demasiado frecuente que actuemos egoístamente para lograrlo.
Controlar el impulso sexual y entregarnos a dar placer sin esperar nada a cambio es un enorme acto de generosidad que nos eleva espiritualmente.
¿Qué es más difícil que abrir el corazón y quedarnos desnudos y vulnerables durante el sexo? 
¿No es acaso el encuentro sexual la oportunidad de oro para amar al otro incondicionalmente? Amarlo a pesar de sus defectos, amarlo a pesar de su fealdad, amarlo a pesar de que nos ha hecho daño. ¿Verdad que suena difícil? Pues justamente por eso es que se convierte en un ejercicio profundamente espiritual.
Las religiones tienen sus rituales para conectarnos con la Divinidad. 
La sexualidad tiene todos los ingredientes para lograr ese mismo objetivo.
La sexualidad es unión con otro. El placer puede llegar a ser de tal intensidad que disuelve el ego y permite una experiencia de trascendencia durante la cual se contacta con el alma individual, con el alma de la pareja y con la existencia de Dios.
Si una misa puede ser una experiencia mística, un encuentro sexual puede igualmente serlo.
En el sexo hay devoción, entrega, desprendimiento, disolución y éxtasis...
Una religión tiene prácticas, exige disciplina, exige estudio y reflexión.
La sexualidad no se queda atrás. La distancia entre un coito intenso y sabroso, y el cultivo del arte de amar son muchas horas de dedicación, disciplina, ejercicios físicos y emocionales, y mucho ensayo y error.

Creo que tengo por delante muchísimo que reflexionar acerca del camino espiritual a través de la sexualidad...